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Terra
La Coctelera

Nademos todos

Deporte por excelencia, uno de los más completos, la natación está en auge en Argentina. Los médicos la recomiendan para todos las edades, para gente con problemas cardíacos, respiratorios y motrices. Este deporte permite ejercitar la mayoría de los músculos, es una característica que lo hace completo.
En un club de Palermo, donde antes funcionaba el Club Maldonado, se renovó hace unos años una pileta cuyo propósito es ofrecer a la gente del barrio el privilegio de practicar este deporte junto a profesionales en el área. En Buenos Aires no son tantos los natatorios habilitados, las instalaciones y el mantenimiento son muy costosos.
El director y profesor del natatorio, Alejandro Legaza, asegura que el esfuerzo en reciclar el club valió la pena y que el proceso de concientización de las personas en practicar este deporte ha sido impresionante en los últimos años. "Esto se debe a la búsqueda relajante del agua frente al estrés", asegura Mercedes Semhan, directora del Instituto de Natación y Deporte, cuanta que muchas personas se acercan buscando profesores especializados en problemas de columna, clases para embarazadas o matronatación (natación para bebés).
En el vestuario una mujer le comenta a otra que desde que viene a las clases ya no le duele la columna. Dos chicas entusiasmadas hablan sobre la buena idea del profesor en darles una clase especial de rescate. Una señora de unos casi sesenta años se arregla la gorra para entrar al agua. Las variantes están para disfrutar a pleno este deporte, tanto para aprenderlo como para practicarlo a menudo.
Más tarde los guardavidas habilitan un carril exclusivo para un entrenamiento especial, nada mas y nada menos que para José Meolans - campeón absoluto de medallas olímpicas - con su equipo que lo acompaña siempre: dos chicas que controlan su ritmo cardíaco durante todo el entrenamiento y su entrenador Orlando Mocagatta, quien recomienda practicar siempre junto a un profesor, asegura también que los cuatro estilos de nado son buenos para el cuerpo, pero que generalmente el primero que se aprende es el crol, luego espalda, pecho y después mariposa, que es el más complicado ya que requiere mucha coordinación y fuerza.
José Meolans sale de la pileta y lo esperan un grupo de chicos para saludarlo y pedirle autógrafos. - ¡Bien Tiburón! - así lo llaman, y dice que para nadar bien hay que dedicar bastante tiempo y esfuerzo de uno mismo.
La profesora Mercedes asegura que se puede nadar también en invierno, "como pueden ver el ambiente está perfectamente climatizado aquí dentro", mira hacia el techo mostrando toda la cubierta que luego con la llegada de los días de verano ya sacarán. Ella asegura también que la natación traspasó definitivamente los límites del deporte porque no sólo armoniza el cuerpo, sino que también permite rehabilitarlo y ayuda a prevenirlo de las enfermedades.

Florencia Laetta

El inquilino

Nerio de 25 años llega a Buenos Aires en el año 1976, desde Mendoza su provincia natal. Es recibido por un tiempo en la casa de un amigo que vive en Morón y consigue un trabajo en la Boca, distancias extremas a la hora de trasladarse. Decide entonces buscar un barrio mas cercano para vivir y recorriendo lugares ve un cartelito de alquiler para un departamento en la calle Catamarca, a unas cuadras de plaza Once. Llega al lugar y se encuentra con una construcción muy extraña para él. Un edificio al estilo chorizo, techos altos y largos pasillos. Le parece interesante el hecho de atravesar un patio para llegar al departamento que no es muy lindo y de tamaño pequeño, pero estaba bastante bien para sus intereses, sólo lo utilizaría para dormir. Nerio no prestaba demasiada atención a sus vecinos, pero si a la linda pelirroja que algunas veces se cruzó. Una noche, cuando volvía a su casa, se topa con el Sr. Petrocci, un policía retirado que estaba a cargo de la administración del edificio, éste lo invita o más bien presiona para asistir a la reunión de consorcio. Petrocci incomoda a Nerio, el ex policía tiene cara de piedra y una actitud prepotente, insiste en la presencia del joven inquilino, pero éste logra esquivar las tediosas reuniones que no le interesaban en lo más mínimo.
Los encuentros de Nerio con Petrocci se tornan cada vez mas incómodos, así que decide un día asistir al encuentro vecinal. Había un caso que tratar, según le habían informado.
Viernes por la noche, día de reunión de consorcio en el edificio de la calle Catamarca, asisten al menos unas seis o siete personas, todos inquilinos. Se presenta el dueño del edificio, un arquitecto gallego que había construido el condominio y presenta el problema:
- ¨El supermercado de la vuelta tiene intenciones de comprar el edificio¨. Después de la noticia los vecinos quedan preocupados, pero el inmigrante propone una especie de crédito, con una cuota accesible, para vender los departamentos. Al parecer la intención del gallego era la de volver a su país natal a vivir sus últimos años de vida. Su mujer no emitía palabra alguna y todos cuchicheaban que pasaría con la señorita Harris, quien vivía en la terraza, en la precaria casucha que ella misma fue construyendo cuando en una época los vecinos le ofrecieron quedarse allí, ya que no podía mantener un departamento que alguna vez tuvo. Las ideas fueron innumerables, hasta el punto de pagar una mínima cuota para ayudar a la pobre mujer.
El tema quedó flotando, Nerio trataba de recordar haber visto a la Srta. Harris alguna vez.
-¨¡Y claro! Era la predicadora que estaba en la plaza del Once¨, recordó. El muchacho la había observado con atención un día cualquiera y pensaba: -¨Que fuerza debe tener esta gente, frente al frío y al calor siempre predicando la palabra de Dios¨.
Petrocci vuelve a la carga, le propone al joven visitar a la Srta. Harris para contarle que debía abandonar el lugar. El pez por la boca muere, Nerio se vio involucrado en algo que lo incomodaba pero decide subir a la terraza y enfrentar la situación. Sube las escaleras pensando la manera de llevar la noticia, de qué modo se lo diría, porqué había abierto su bocota. Los pensamientos lo carcomían. Toca la puerta y lo sorprende un perrito, de tipo chihuahueño, petiso y con ojos saltones, bien de la calle. Ingresa a la precaria casita, de tablones de madera y otros materiales reciclados. La mujer le ofrece sentarse y tomar una taza de té, él hubiese preferido un café, pero aceptó por cortesía. Para romper el hielo no se le ocurre mejor tema de conversación que haberla visto predicando en la plaza. La mujer, pensó quizás que sería uno de los suyos, así que empezó a hablar de la palabra de Dios. En ningún momento dejó que Nerio metiera un bocadillo y agregó al final de la charla: - ¨No hace falta que me digas nada, ya sé todo, Dios sabe porque hace las cosas¨. Aquella frase quedó flotando en el aire y Nerio se despidió rápidamente. Bajando las escaleras y liberado al fin del encargo, se topa con el señor Petrocci, su mujer y algunos más que esperaban ansiosos una respuesta. Sin embargo el joven sólo pudo decir que sí, mañana la Señorita Harris se marcharía.
Al otro día, después de una noche de insomnio, el muchacho despierta a causa de unos ruidos y murmullos. Sale de su departamento y ve que bajan un bulto por la escalera. - ¡Era la anciana! pensó, y un silencio se apoderó de Nerio junto a un vacío extraño.

Florencia Laetta

10 minutos en la estación de Once

La estación de Once está ubicada en el barrio porteño de Balvanera, fué lugar elegido por el profesor del taller de escritura de la facultad a la que asisto. Por motivos laborales falté al encuentro, pero el tema me atrapó porque todos los días observo los movimientos del enjambre multitudinario del lugar. El nombre completo es Estación Once de Septiembre del Ferrocarril Sarmiento y desde que la conozco, hace mas de diez años, siempre está en etapa de reconstrucción, como sigue indicando un cartel gigante. La diversidad de gente se aglutina en los horarios picos, que suelen ser antes y después de la jornada laboral. La cantidad de negocios conviven dentro y fuera de la estación, y también los comerciantes nómades, con sus carros llenos de mercaderías. Se conjugan olores, desde la panadería, tabaco, milanesas, y otros que preferiría no recordar. Aquel que por primera vez la transita puede marearse o entrar en la ola del trajín.

Florencia Laetta

CAFÉ ARGOS

En Colegiales, el Argos, es uno de los más antiguos cafés barriales. Está ubicado en la esquina de Federico Lacroze (precisamente 3499) y Álvarez Thomas. Fue fundado a poco de establecerse a su lado el Cine Teatro Argos, de Clemente Lococo por el 1928. Se supone que el café data de la misma época. En esos tiempos los comercios cercanos a un cine o teatro tomaban análogamente su nombre, ambos se complementaban y necesitaban: los que asistían al cinematógrafo, aguardaban el comienzo del espectáculo tomando un café, otros lo hacían durante los intervalos y muchos, después de concluir la función. Frecuentado también por los ¨compadritos¨ y ¨malevos¨ de la época, esta reliquia se mantiene aún intacta.
Al ingresar al Argos por alguna de sus tres puertas vaivén, en madera y con vidrios, se respira ese aire nostálgico de barrio. Según el horario, el público varía. Por las mañanas los cafés con leche y medialunas, gente leyendo los diarios. Por la tarde, algún copetín y billar, quizás algunos estudiantes, en otro sector separado, al que antiguamente se preparaban el salón para Familias, arreglado con manteles, flores y cortinas especiales. Es que en la década del 30 no se concebía que una señora o señorita estuviera sola en la sección general pero sí -con reservas- en el Salón adjunto. Por la noche, también mucho billar, charlas y humo, de los buenos habitué del lugar.
Todos los meses, el último viernes, se conmemora la noche del festival de tango, rememorando los días en los que el palco tomaba vida. Ubicado por arriba del mostrador, con un espacio suficiente. Donde los músicos se lucen al ritmo de un tango una vez al mes.
Desde su inauguración hasta la fecha siempre fueron los mismos dueños. Uno de ellos Santiago Costoya, recuerda anécdotas contadas por su padre: ¨Al cine no se podía entrar sin corbata, entonces había alguien que hacía su negocio aquí dentro¨.
En un momento mientras charlábamos Santiago atento conocedor de algún pícaro cliente, me muestra sonriendo: -¨Ahí esta Francisco. Cuando me descuido, miralo, miralo como se guarda el diario y lo mete dentro de otro que trae bajo el brazo, hace años de esa habilidad….¨, y continúa ¨También están los habilidosos, en el billar, siempre hay campeonatos acá.¨ Y sigue su charla abrazando a alguien que ingresa, al parecer un amigo.
Los pisos sorprenden al ingresar uno al espacioso bar, toda la extensión cuadriculada en blando y negro, los originales. A los costados de las ventanas a manera de vidrieras, hay tres grandes espejos, viejos, pero aún reflejando todo, comiendo imágenes de generaciones. En el palco, en el pasado, las vitroleras eran punto de atención de miradas de caballeros. Ellas eran las encargadas de pasar la música, los discos de pasta negra. Vestidas con polleras que sólo dejaban ver el tobillo de las muchachas. Pero esa historia duró poco, el bar se convirtió luego en un lugar mas tranquilo.
Ramón, uno de los mozos, recuerda: ¨…Acá por ejemplo nunca se ha vendido vino, para que no se junten borrachos. Y gracias a eso en épocas no muy lejanas hijos o nietos de primitivos clientes que se juntaban en el bar, han preparado sus carreras en este mismo lugar, por ser tranquilo, lo cual me llena de alegría poder decir que aún hoy siguen siendo¨.
Recientemente la Comisión de Protección y Promoción de los cafés, Billares y Confiterías notables de la Ciudad de Buenos Aires, dictaminó que el Argos, por su antigüedad y características sería uno de los que mantendría y mejorarían para quedar como testimonio de los entrañables cafés porteños.

Florencia Laetta

Las termas de Copahue

Copahue, en lengua mapuche significa lugar de azufre, es un volcán ubicado a 2925 metros sobre el nivel del mar, y genera aguas aptas para tratamientos termales.
Se pueden aprovechar en sus intalaciones las aguas fangos, vapores y algas; hay un Centro de Atención de Alta Complejidad con grupos de profesionales y técnicos de la salud. El costo de los tratamientos es entre $100 y $500. Para jubilados y pensionados te hacen un 50% de descuento.

Para qué sirven los baños termales?
Las afecciones que se tratan en las termas, generalmente, son enfermedades de la piel como la proriasis, eczemas, escamas o problemas osteo-articulase, de artritis, reuma, lumbociaga, mialgias, contracturas musculares, tensiones, rinitis crónica y bronquitis crónica; también para discapacidades motoras.

Temporada
Las instalaciones se habilitan durante la temporada estival, desde el 1° de noviembre hasta el 30 de abril. En invierno se realizan excursiones desde Caviahue con traslado de equipos de nieve; admirando la belleza de un pueblo totalmente cubierto por un manto de mas de 3 metros de nieve y disfrutar de un baño termal sulfuroso, ferruiginoso o de vapor.
Su origen
El desarrollo de la termas tiene origen en la historia del Volcán Copahue, al que los antepasados indígenas de región Mapuche le adjudicaron riquezas y poderes para el espíritu. Sus aguas de deshielo adquieren propiedades químicas debido a las emanaciones gaseosas; en su tranformación se cargan minerales y gases en concentraciones variadas que le otorgan distintas características.
En la antigüedad los verdaderos pioneros en la materia fueron los romanos quienes erigieron villas junto a las termas para combinar servicios de salud y distracción.

Laguna Verde

Se origina por la acumulación de aguas superficiales sobre manifestaciones termales(fumarolas) que le otorgan su temperatura y mineralización. Este medio permite el desarrollo de algas termófila responsables de su color y propiedades.

Laguna del Chancho
Para muchos considerado el mejor baño de Copahue. Combina técnicas de hidroterapia (20’ de inmersión) con la fangoterapia (de aplicación personal) y la exposición al sol. Compuesta por aguas sulfatadas y barros orgánicos.

Florencia Laetta

Tandil

La naturaleza se hace presente a cada instante, con cada paso que recorras por aquí.
El Parque Independenciaes el mirador de la ciudad. La Portada de granito (de estilo romántico) te posibilita el acceso. En la cima se ubica el Castillo Morisco, estatuas y cañones del Fuerte.
Un lugar para admirar por su arte y religión es el Monte Calvarioentre pinos y olivos se hallan las esculturas (17) de los mejores artistas del país, en el cerro te encotrarás con una cruz de impresionante tamaño. Para llegar tenés que subir 96 peldaños.

Tradición y leyendas caracterizan el Cerro La Movedizauna piedra que oscilaba en el pasado sobre la cima del cerro hasta que cayó en 1912. Actualmente el lugar es ideal para la escalada en roca. En el Cerro Centinela también se caracteriza geológicamente por una mole granítica de llamativa forma, alargada de unos 7 mts. de alto erguida y en equilibrio. Podés recorrerlo por las aerosillas o caminando.

La Reserva Natural Sierra del Tigrellamada así por sus primeros habitantes, debido a la abundancia de yaguaretés (actualmente en peligro de extinción). Constituye una extensión de 150 ha. de flora y fauna natural, con especies arbóreas exóticas. Entre los animales podés encontrar: monos carayá, zorros, jabalíes, ñandués, cabras, faisanes, carpinchos, perdices, zorrinos, buitres, caranchos, etc.

Para los que gustan de los deportes náuticos, un infaltable paso por el Lago del Fuerte y el Dique en donde se hallan el Club Naútico y de Pesca.

Actividades alternativas
Los vuelos en parapente, ultralivianos, saltos en paracaídas con caída libre de 3.000 mts.( con instructores especializados)
te proporcionan una osada perspectiva de la ciudad.
Valor de los vuelos: $20 en alas y ultralivianos y $50 en acrobacia (por persona- duración 15 min.)

Alojamiento
Podés encontrar cabañas, hoteles, albergues, campos y hasta estancias. Otra opción son los campings, surcados por pequeños arroyos.

Florencia Laetta

Los Saltos del Moconá.

Si tu idea es conocer la selva virgen y disfrutar del turismo aventura, esta es tu excursión. Para llegar a los Saltos del Moconá hay que viajar 283 km. hasta la localidad del Soberbio, y de ahí otros 80 km de camino de tierra roja hasta el ingreso al Parque Provincial Moconá.

En idioma guaraní “Moconá” quiere decir “lo que todo lo traga”. Es una falla geológica donde confluyen los ríos Uruguay, Pepirí Guazú, Serapio y Calixto, formando un cañón con saltos de 3 km de largo. Alcanzan los 20 metros de altura y una profundidad de 80 metros. Increible.

Para hospedarte en el Soberbio hay hosterías, cabañas y camping. Para conocer los saltos podés viajar en camioneta 80 km, otra opción es salir directamente en gomón desde esta localidad. Si viajás en camioneta vas a descubrir la belleza de la selva subtropical, los saltos menores, la vida de la gente que habita esta región y un nuevo idioma: el portuñol, una combinación del castellano con el portugués.

Además de los saltos podés visitar el sendero por la selva del Parque provincial Moconá. Este parque protege especies de árboles y aves amenazadas. Ocupa una superficie de 1.000 hectáreas y lo visitan 5.000 turistas al año.

La mejor vista está del lado brasilero, pero la excursión en gomón desde Argentina ofrece la posibilidad de estar al pie de los saltos. Un dato importante: El río tiene que estar bajo para hacer la excursión.

El 37% de la superficie de la provincia de Misiones es área protegida. Sin embargo, la lucha contra la tala indiscriminada de árboles no parece haber llegado a su fin. La belleza del paisaje autóctono cede ante la plantación ilimitada de pinos. En Misiones, la conciencia ecológica está ganando terreno.

Florencia Laetta